El club de San Marcial Copero se luce por Segovia

El club de San Marcial Copero se luce por Segovia

Su número oscila, suele estar entre cincuenta, sesenta y hasta setenta. Son los sumilleres de la asociación segoviana, una punta de lanza en esto del paladar y el olfato finos. De ello da fe la extensa nómina de premios que acaparan en el mundo de la cata de vinos. Hace nueve años se olieron que les faltaba algo que les uniera más allá del oficio y el trabajo: un patrón al que festejar y encomendarse a su protección.

Y como son muy decididos y prestos a la fiesta, no se lo pensaron mucho. Fueron los primeros en España en instaurar la festividad de San Marcial, de nombre, y de apodo Copero, que por algo se le atribuye, falsamente, que fue quien sirvió el vino en la Última Cena.

Ajenos a la veracidad o no de las leyendas sobre este obispo de Limoges del siglo III, los miembros de la asociación han salido a las calles de Segovia, en la tarde calurosa de este jueves, vestidos con su indumentaria oficial. Es decir, camisa blanca, mandil negro y catavinos al cuello, para pasear con orgullo el oficio del fino olfato, bailar y brindar al son de la charanga.

 

En mitad de su paseíllo patronal por el centro de la ciudad, alzaron las copas de cava en la parada (que no fonda) programada en el restaurante Maribel antes de proseguir el alegre pasacalles. Cuando ha empezado a anochecer, decenas de ellos se han juntado en una cata popular en su cuartel general de El Cordero, en la que solo ha faltado el tradicional premio que vienen concediendo cada año y que en esta edición ha quedado desierto.

Fuente: El Norte de Castilla

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