La cata más agradable

La cata más agradable

A la Feria de San Andrés de Turégano, en el ocaso del otoño, se va siempre abrigado y muy abrigado. A nadie se le ocurre esperar una meteorología benigna, porque el invierno acecha y aún más aprieta en esta tierra. Pero en esta oportunidad, a los tureganenses les dio por ‘contratar’ un veranillo para imitar a los previos de San Miguel y San Martín, que han adquirido cierta fama gracias a los amplios espacios que los medios de comunicación dedican a los asuntos del tiempo.

Y tan agradable temperatura –diurna, que por la noche ¡ay!– ayudó de manera decisiva a levantar el ánimo de los vecinos del pueblo y de la comarca para lanzarse a visitar la feria y participar en sus actividades. Una de ellas y que cumplía su tercer año era la cata de vinos, el pasado domingo, una apuesta del Ayuntamiento y en la que mucho tiene que ver que el presidente nacional de los sumilleres,Pablo Martín, sea del lugar y además concejal.

Si hacer una cata en estos momentos en el que la cultura del vino es tendencia en todos los rincones es una idea que suele conducir al éxito, todavía más si el elegido para dirigirla es el presidente provincial de los sumilleres, José Luis Aragüe ‘Mazaca’. Sus conocimientos y, sobre todo, su particular manera de transmitirlos enganchan a quienes quieren pasar un buen rato y además aprender algo en este ya vasto y prácticamente inabarcable mundo del vino.

Otra pata y no menos importante para formar el banco de una buena cata de vino es el producto. Una buena bodega es clave, obviamente, para que el acto triunfe. Y algo diferente que contar, claro, como ocurrió en este caso. Y si ya se acompaña de un alimento como el jamón y de la tierra, es muy difícil fallar. Como así fue: casi un centenar de personas llenaron el centro cultural de la villa tureganense, preparado para la ocasión. Allí el vino de la Tierra de León de la bodega Pardevalles y los jamones segovianos de Monte Nevado, Venta Tabanera y Eresma conquistaron el corazón de los asistentes y, en definitiva, de la feria.

Vino curioso

La cata comenzó fuerte con una curiosidad: el vino de la variedad Albarín. No es Albariño, no se equivoquen, porque tira más a verdejo y está concentrado en tan solo treinta hectáreas de terreno entre León, el Bierzo y Cantabria. ¿Sorprendente no? Como también el rosado que se degustó a continuación: un prieto picudo, llamado así al no ser la uva oval, sino algo en punta, y a cuyos hollejos se les tiene 48 horas en maceración para extraerle más aroma y color.

El tinto joven, tercero de los protagonistas de la cata y de la misma bodega, también está elaborado con la uva única prieto picudo procedente de esa zona leonesa. Un vino sin madera, con mucha fruta y amoratado, tal y como lo describió el director de la cata, Mazaca, que estuvo acompañado por el alcalde del municipio, Juan Montes, y por el citado edil de la localidad y sumiller Pablo Martín. Dos cortadores de jamón completaron el elenco en la cata más agradable que se recuerda, acorde con el tiempo.

Visto el éxito de público, seguro que habrá una cuarta edición en la próxima Feria de San Andrés. Y los que ayer tuvieron el acierto de acudir ya tienen algo ganado, además de los conocimientos adquiridos: la copa, con la inscripción ‘Turégano’. Guárdenla para el año que viene o mejor repitan experiencia en 2016 que seguro aprenden cosas nuevas e incrementan su vajilla en casa.

Fuente: El Norte de Castilla

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